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- Encontramos
ceguera ante sus propias faltas (Mt. 7.5)
- Ante
las obras de Dios (Lucas 12:56)
- Ante
el verdadero sentido de los valores (Lucas 13:15)
- Una
valoración excesiva de la tradición humana (Mateo
15:7; Marcos 7:6)
- Una
completa ignorancia de las demandas de Dios (Mateo 23:14–15,
25, 29)
- Amor
por la ostentación (Mateo 6:2, 5, 16)
- Solamente
Cristo, el único lector perfecto de las realidades internas
(Mateo 23:27–28), podía atreverse a hacer un juicio
semejante
- Amor por la ostentación (Mateo 6:2, 5, 16)
Mateo
6:2-16).
6
1»Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres
para ser vistos por ellos; de otra manera no tendréis recompensa
de vuestro Padre que está en los cielos. 2Cuando, pues, des
limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas
en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres;
de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 3Pero cuando tú
des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4para
que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto,
te recompensará en público.
Sobre
la oración
(Lc 11.2–4)
5»Cuando ores, no seas como los hipócritas,
porque ellos aman el orar de pie en las sinagogas y en las esquinas
de las calles para ser vistos por los hombres; de cierto os digo
que ya tienen su recompensa. 6Pero tú, cuando ores, entra
en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está
en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará
en público.
7»Y al orar no uséis vanas repeticiones, como los gentiles,
que piensan que por su palabrería serán oídos.
8No os hagáis, pues, semejantes a ellos, porque vuestro Padre
sabe de qué cosas tenéis necesidad antes que vosotros
le pidáis. 9Vosotros, pues, oraréis así:
»“Padre nuestro que estás en los cielos,
santificado sea tu nombre.
10 Venga tu Reino.
Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también
en la tierra.
11 El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy.
12 Perdónanos nuestras deudas,
como también nosotros perdonamos a nuestros deudores.
13 No nos metas en tentación,
sino líbranos del mal,
porque tuyo es el Reino, el poder y la gloria,
por todos los siglos. Amén”.
14»Por tanto, si perdonáis a los hombres sus ofensas,
os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial;
15pero si no perdonáis sus ofensas a los hombres, tampoco
vuestro Padre os perdonará vuestras ofensas.
Sobre el ayuno
16»Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como
los hipócritas que desfiguran sus rostros
para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya
tienen su recompensa. 17Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza
y lava tu rostro, 18para no mostrar a los hombres que ayunas, sino
a tu Padre que está en secreto; y tu Padre, que ve en lo
secreto, te recompensará en público.
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